4 de agosto de 2010

Glucosis

(Del Griego glycos, azúcar y lysis, ruptura) es la vía metabólica encargada de oxidar la glucosa con el fin de conseguir energía para la célula.

En este proceso se descompone una molécula de glucosa de 6 átomos de carbono en dos moléculas de ácido pirúvico de 3 átomos de carbono. Este sucede en el citoplasma. Éste consiste en diez reacciones y cada una está catalizada por una enzima específica. Mientras estas reacciones ocurren, la célula reduce dos moléculas de NAD+, formando dos moléculas de NADH, y produce dos moléculas de ATP por fosforilación a nivel de sustrato.

En la fosforilación a nivel de sustrato una enzima transfiere un grupo fosfato desde una molécula de sustrato directamente al ADP, formando ATP. Este proceso produce una pequeña cantidad de ATP en ambos glicolisis y ciclo de krebs.

Así, la energía extraída de la glucosa durante la glicolisis es conservada en una combinación de ATP y NADH. La célula puede utilizar la energía del ATP inmediatamente, pero para su uso la energía del NADH, los electrones del NADH deben pasar por la cadena de transporte de electrones localizada en la membrana interna de la mitocondria. Y el piruvato todavía tiene la mayor parte de la energía de la glucosa; estas moléculas serán oxidadas en el ciclo de krebs.

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